¿Se puede prevenir la obesidad infantil?
Algunos consejos para padres
Dr. Stefano Pozzobon
07/11/2022
Como muchas otras patologías, es mucho mejor prevenir la obesidad en niños que tratarla. En las
últimas décadas, nuestros hábitos han cambiado de forma alarmante: vivimos en un mundo de
ultraprocesados, en que en donde conseguimos un centenar de opciones de alimentos cargados
de azúcares sin ningún valor nutricional, consumimos poca cantidad de fibra, de vegetales, de
frutas; es decir, pocos alimentos de origen natural. Además de que la tecnología y otros factores
como el poco tiempos que dedican los padres a sus hijos han contribuido al creciente problema
del sedentarismo. Todo esto ha traído como consecuencia que el 33.6% de los niños, niñas y
adolescentes en las Américas se vean afectados actualmente por problemas como el sobrepeso y
la obesidad, según las estimaciones de la UNICEF y la OMS.
Aquí te dejo diez consejos prácticos para la prevención temprana de la obesidad infantil.
1. Amamanta a tu bebé
Todos sabemos que la lactancia materna es el mejor alimento para los bebés y que esta
trae innumerables beneficios tanto para la madre como para el lactante. Este es el primer
contacto que tiene un bebé con la alimentación saludable, y es por ello que se debe
promover está práctica por encima del consumo de fórmulas maternizadas que están
cargadas de endulzantes, saborizantes, grasas de mala calidad, entre otros tantos
ingredientes que no son para nada saludables. Es ideal que tu bebé practique hábitos
alimenticios saludables desde el primer día de vida. Hay estudios que relacionan la
ausencia de lactancia materna con mayores riesgos de obesidad.
2. Alimenta a tu bebé cuando lo pida, no según un horario
Solo el bebé sabe cuando tiene hambre y si está listo para comer; su barriguita no tiene un
reloj. Si los padres deciden por él, la mayoría de las veces, al bebé se le dará comida
cuando no tenga hambre y se le privará cuando sí la tenga. Con el tiempo, esto logrará
acabar con la capacidad del bebé para desarrollar sensaciones confiables de hambre y de
saciedad. Al no poder confiar en estas sensaciones, el bebé nunca aprenderá cuándo debe
dejar de comer porque ya está satisfecho, lo que puede provocar que coma en exceso y
por consiguiente, que sea más propenso a padecer de obesidad.
Ciertamente, también está el otro extremo. Cuando un bebé pasa muchas horas
durmiendo sin comer, en este caso sí se debe intervenir la alimentación. No es normal, por
ejemplo, que un bebé entre 0 y 6 meses duerma durante toda la noche sin pedir ninguna
toma nocturna.
3. Los padres: Modelo a seguir para tener una alimentación saludable y una vida activa
Es más probable que un niño prefiera alimentos saludables y que sea activo si ve este
ejemplo en sus padres, sobre todo desde la primera infancia. Los bebés comienzan a
observar todo lo que hacen sus padres desde los primeros meses de vida. Ellos aprenden
mucho más de lo que les mostramos que de lo que les decimos. Además no es congruente
que les exijamos algo que nosotros como padres no practicamos; por ejemplo: tú debes
comerte tu plato que tiene vegetales pero a mí no me gustan, así que me comeré una
pizza.
4. Llena la casa solo de alimentos saludables y nutritivos
Si solo hay alimentos saludables en el hogar, entonces los niños elegirán estas opciones
cuando tengan hambre. Es indispensable que tengas en la despensa y en la nevera
carbohidratos de calidad, y sobre todo, alimentos ricos en fibras, proteínas, grasas
saludables, frutas y vegetales, ya que estos alimentos además de ser más nutritivos, son
más saciantes. Trata de hacer comidas completas,un plato bien balanceado, y de esta
manera tu familia no tiene la necesidad de estar comiendo a cada rato, lo cual también
hace que se desarrollen problemas hormonales y se desencadenen otras patologías,
incluida la obesidad, al no dejar descansar a la insulina.
Por otra parte, mantente alejado de los ultraprocesados. Lee muy bien etiquetas, sobre
todo lista de ingredientes. Si bien puede ser difícil, ya que vivimos a las carreras, esta es
una de las formas más efectivas de promover una vida más saludable, y a su vez podemos
ahorrar un poco también de diversas maneras. Puede que los ultraprocesados sean más
económicos, pero a la larga te tocará gastar lo que te ahorraste y más en tratamientos.
Cada vez que me preguntan, Dr., ¿cómo hago para que mi hijo no coma golosinas? les
respondo, “no comprándolas ni teniéndolas a su alcance".
5. Limita los azúcares líquidos
Evita los jugos y las gaseosas por completo, ya que no son más que un porcentaje muy alto
de azúcar por toma, o peor aún, sus malos y más baratos sustitutos, saborizantes,
colorantes, conservantes, mejoradores de sabor y agua.
Algunas personas piensan que los jugos comerciales son naturales, pues provienen de
frutas, y por lo tanto, son más saludables que las gaseosas, pero en lo absoluto; el
porcentaje de fruta suele ser muy bajo, y algunos tienen harinas y/o gomas como
espesantes. Ten en cuenta que hay personas que toman dos vasos de jugo por día,y son un
poco más de 100 calorías (por vaso). Saca cuentas por ti mismo del excedente que
consumes en un año.
Tampoco recomiendo para nada acompañar las comidas con jugos naturales, sino comer la
fruta entera, para que aproveches su fibra. Un batido de fruta es pura fructosa. La mejor
bebida que puedes ofrecer a tu hijo es el agua en cada comida, incluso para la lonchera.
No pienses que un niño necesita llevar juguitos; ellos no necesitan eso. También hay otras
bebidas naturales que puedes ofrecer con frecuencia, pero de eso, te hablaré en otra
entrada.
6. Cuida el consumo de endulzantes en casa
Muchos dirán que el azúcar es natural, ya que viene de la caña de azúcar, a su vez crece
naturalmente del suelo como los vegetales. Sin embargo, en lo que respecta a cómo
nuestro organismo la asimila, más específicamente la insulina, la procedencia tiene poco
que ver con con esto: azúcar es azúcar y los cambios que produce en nuestro organismo
son reales y devastadores.
Lo que sí es cierto, es que el azúcar de caña sin refinar, es menos peor que otros
endulzantes industrializados modernos como el jarabe de maíz, la maltodextrina, el
aspartame, entre otros, que son mucho más nocivos para la salud. También en este grupo
incluiría los sobrecitos de edulcorantes que te venden como "Calorías 0". Cuida a tu familia
de todos estos endulzantes, y lee muy bien etiquetas para que no compren alimentos que
contengan estos ingredientes. En otra entrada les hablaré de los mejores sustitutos del
azúcar.
En casa, trata de no endulzar jamás las bebidas, y además, reducir el porcentaje de
endulzante que utilizas en preparaciones como postres, mermeladas, jaleas y demás.
7. No conviertas las golosinas ni la comida chatarra en una “fruta prohibida” o en el premio
Si los niños se sienten privados de golosinas, su motivación para buscar y comer golosinas
puede agravarse y provocar que coman en exceso y sin control cuando las tienen a la
mano. También si las usas como premio puede hacer que las idealicen, y te pregunto, ¿hay
algo mejor que los premios? En porciones pequeñas y muy pocas veces al mes, algunas
golosinas pueden ser parte de una dieta sensata, siempre y cuando no lleven una
alimentación especial y diferente. La moderación es casi siempre la respuesta correcta, y
una vez más, leer bien etiquetas.
8. Evita servir a los niños alimentos “blancos”, “procesados”, “nutricionalmente agotados”
Los panes blancos, los cereales con alto contenido de azúcar y de colorantes, los dulces,
etc., provocan un tiempo después de consumirlos un hambre insaciable, ya que carecen de
valor nutricional y por el contrario, actúan como las sustancias ilícitas, que provocan
adicción e inducen a comerlos en exceso todos los días.
9. Sirve a tu hijo muchos alimentos ricos en fibras
Frutas, verduras, granos, etc., estos alimentos son mas saludables, tienen un efecto
saciante y ayudan a mantener una sensación de plenitud y satisfacción hasta la próxima comida.
El 50% del plato familiar, debería contener este tipo de alimentos. Recuerda que con el único
grupo de alimento con el que podrías hacer un arcoíris es con las frutas y
vegetales. ¡Sé ingenioso!
10. Los niños deben hacer todas las comidas del día
La mejor manera de subir de peso es saltándose las comidas. A pesar de que el ayuno
intermitente esté muy de moda, esta es una práctica que debe hacerse solo de manera
consciente. Recuerda que tu hijo está en crecimiento y esta técnica no aplica para ellos ya
que suele ser una medida muy drástica. Es importante que las comidas de tus hijos sean
saludables y equilibradas, con alta densidad nutricional y que los niños coman al menos 3
de los 4 grupos de alimentos. Prepara sus alimentos en casa y evita como adulto darles
dinero para que se compren su desayuno y su almuerzo en la escuela, ya que tu hijo no
sabrá elegir, y por lo general, lo que se vende en las cantinas escolares cuenta como
comida chatarra.
11. Con la mayor frecuencia posible, coman juntos como familia.
Para mí este es el mejor consejo de todos. Debemos tomarnos el tiempo para sentarnos
todos juntos a la mesa y compartir la mayor parte de comidas posible. Esto no solo
ayudará con la relación familiar, sino que también mejorará la comunicación, fortalecerá la
unión y será la mejor manera para culminar el día. Eso sí, recuera limitar el uso de
pantallas a la hora de comer. Pienso que muchos problemas de la sociedad moderna se
deben a que ya las familias no se toman el tiempo de cocinar alimentos reales y comer
juntas.



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