4 cosas que debes recordar cuando visites al pediatra
Dr. Stefano Pozzobon
18/06/22
¿Sabías que es importante que tengas
una buena y adecuada comunicación con el pediatra para mantenerlo al día de la
salud de tu hijo? Cuando no mencionas algún tipo de problema o rareza que
surge en las actividades diarias de tu hijo, entonces podrías estar dejando a
un lado señales importantes de que algo está sucediendo o que va a
suceder. Un pediatra está allí para ayudar a tu hijo en su desarrollo en
cada paso del camino.
Las siguientes son algunas recomendaciones que deberías
tener en cuenta cada vez que acudas a la consulta de control. A medida que
crecen los niños y desarrollan independencia es común que se dejen pasar
ciertos aspectos muy importantes. Debes ser muy observador y con frecuencia
hacer a tu hijo algunas preguntas que podrán ayudarte a detectar tempranamente
alguna anomalía.
- Lunares y otros problemas de la piel
Siempre debes estar atento a cualquier cambio de coloración,
textura, etc. en la piel de tu hijo, ya que pueden convertirse en un problema
grave. Si bien hay muchas cosas que podrían aparecer en la piel de un
niño, los lunares son probablemente los más fáciles de notar, aunque no siempre
es así. Aparte de eso, hay dolencias pasajeras que son crónicas o
permanentes que pueden comenzar como erupciones o piel escamosa y convertirse
en rosácea o eczema.
En caso de lunares, tu primera
tarea será tomar nota de su ubicación en el cuerpo de tu hijo. Una foto
con buena luz, también será de mucha ayuda. Los lunares pueden aparecer regularmente,
pero a menudo se originan después de una quemadura solar. Si bien la
mayoría de las veces son benignos, debes señalar al médico de tu hijo cualquier
lunar que se haya vuelto irregular, elevado o escamoso para que pueda revisarlo
minuciosamente
2. Alergias
Estas alteran la existencia de cualquier padre y, a menudo,
convierten al padre en un guardián paranóico que espera atento cualquier
problema que su niño pueda tener al ingerir algún alimento. Si bien las
alergias alimentarias en general son poco comunes, es una verdad que debido al
estilo de vida que llevamos en la actualidad van a ir en aumento. Es por ello
que debes estar atento a cualquier señal de advertencia en el momento en que
aparezcan. Las reacciones graves requieren tratamiento de emergencia, así
que también debes informar al médico si tu hijo presenta erupciones,
entumecimiento u otras sensaciones después de comer.
Por otra parte, existen otros tipos
de alergias, algunas propiciadas por factores ambientales y algunas sustancias
como el polen de los árboles, el polvo, los ácaros, los químicos fuertes, entre
otros. Es así como también las actividades que realizamos y los productos que
se usan en el hogar o en el de nuestros vecinos pueden convertirse en un
problema de salud más adelante en la vida, y es importante que notifiques al
pediatra todo este tipo de eventualidades
3. Problemas con el sueño
A menudo puede ser fácil olvidar los problemas que surgen
durante la noche y las primeras horas de la mañana. Es recomendable tomar
nota de cualquier irregularidad en el horario de sueño de tu hijo. Estos
pueden variar, desde despertarse frecuentemente por la noche hasta terrores
nocturnos y sonambulismo.
Si tu hijo no duerme bien, podría dar lugar a problemas
graves más adelante en la vida. Los problemas para dormir no siempre
apuntan a patologías neurológicas, también pueden ser consecuencia de una sobreestimulación,
o de falta de rutina y horarios delimitados en casa, o de qué hay problemas
familiares que afectan la salud emocional de tu hijo, o de la exposición
prolongada a pantallas, o de una deficiencia
que puede ser suplementada, o de
intoxicación por metales pesados, o de parasitosis, o de hongos en
intestino, o de que simplemente el niño no lleva una alimentación adecuada. Por
ello, no olvides ser sincero al narrar a tu pediatra lo que pasa en casa para
tratar de encontrar una solución a los problemas de sueño de tu hijo, y así
evitar que esta situación empeore.
4. Idas al baño
Es frecuente que no prestemos atención al hábito de ir al
baño. Así como insistes en que tu hijo se bañe todos los días, debes
preguntarle también si ha ido al baño y debes hacerle preguntas de tipo
escatológico que al principio pueden ser incómodas para él, si ya tiene cierta
edad. En el caso de que aún lo asistas en sus idas al baño, debes tú observar
las características de las evacuaciones.
La frecuencia y las características de las evacuaciones son
importantes porque pueden orientarnos y guiarnos en la resolución de problemas
más específicos de salud como alergias, intolerancias, parasitosis, o pueden
también explicarnos porqué nuestro hijo ha estado más irritable, intranquilo o
triste que en algunos momentos.
Hay una fuerte conexión entre algunas enfermedades
inmunológicas, trastornos neurológicos y conductuales con las alteraciones
gastrointestinales; así que en tu próxima visita al pediatra no dudes en
contarle la frecuencia y características de las evacuaciones de tu hijo.
Por lo general, los padres estamos
siempre pendientes de la salud de nuestros hijos, pero a veces con nuestra
ajetreada vida cotidiana es posible que no notemos ciertos cambios, a menos de
que sean muy evidentes. Siempre que exista un cambio de patrón en esos hábitos
que para muchos son normales, estos
problemas deben revisarse de inmediato, ya que pueden ser el inicio o el único
síntoma de algo más grave. El tiempo puede ser fundamental, y mientras
más rápido el pediatra esté enterado, este podrá tomar acciones tempranas, y si
fuese el caso, recetará las indicaciones necesarias para esa situación y en
consecuencia, mejor será el futuro de tu hijo.


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