Rutina a
la hora de acostarse: 5 consejos para que tu hijo duerma
Introducir rutinas en la vida de tu hijo lo prepara para su
futuro y te beneficia a ti.
No es ningún secreto que la pandemia modificó las rutinas,
sobre todo del sueño de todos. Según un estudio realizado por Casper el 53% de
nosotros nos acostamos más tarde de lo habitual o a horas irregulares. Sin
embargo, nunca es tarde para decidir tomar buenos hábitos, así que siempre se
podrá retomar la rutina para tener una higiene de sueño.
Aquí te dejo 5 consejos a la hora de acostarse para que tu
hijo (y tú) no tengan que contar un centenar de ovejas.
1.- Limita el tiempo el uso de pantallas
La televisión, los teléfonos y
los videojuegos nos entretienen, pero mantienen al cerebro despierto,
sobrexcitado, y eso no es precisamente lo que deseas antes de acostarte. Una
excelente manera de limitar el tiempo de pantalla es crear zonas libres de
tecnología en la casa como el comedor, las habitaciones, por ejemplo. Sí, esto también te incluye, así
que debes dar el ejemplo. Esto no solo ayudará a tu hijo a ir a la cama con
mejor disposición, sino que mejorará la comunicación entre ustedes. Cero
pantallas a la hora de la comida, y después de la cena, pueden jugar un juego
de mesa antes de la hora de acostarse.
Igualmente, en uno de mis
artículos está el cuadro con los tiempos de pantalla por edades que recomienda
la Academia Estadounidense de Pediatría.
2.- Tenga en cuenta estos hábitos
Esta debería ser la rutina de un niño a la
hora de acostarse para que tenga un mejor descanso, una vez establecida la hora
para ir a la cama: bañarse, cepillarse los dientes, leer un libro.
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Un baño le brinda a tu
hijo un ambiente placentero y relajante, además de un poco más de tiempo de
juego antes que tenga que irse a la cama.
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Cepillarse
inmediatamente después del baño tiene sentido y evita que tu hijo coma un
bocadillo que pudiese mantenerlo despierto.
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Hay una razón por la
que los libros deben ser parte de nuestra rutina y es que ayudan a fortalecer
la mente, y es una forma sin tecnología de entretener a tu hijo, y ayudarlo a
relajarse.
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Finalmente, tenemos la
hora de dormir, que debería ser siempre la misma todos los días.
3.- Hora de acostarse
La clave de la hora de acostarse
es la constancia. Asegúrate de que tu hijo sepa a que hora debe estar ya en la
cama. Si es posible, hagan un horario, que esté visible, para que tenga siempre
su rutina presente, y de ser necesario, utilicem alarmas, para que esté atento
a la hora en que tiene que cumplir con sus hábitos. Maneja sus necesidades
antes de retirarte y dejarlo en la cama, como la ida al baño o si tiene sed,
para que no tenga excusas de salirse de la cama.
4.- Fíjate que tu hijo esta cómodo
¿Le queda bien el pijama? ¿Es su cobija agradable y suave? ¿La temperatura es
agradable? Hay niños como el mío, a los que les gusta y les relaja dormirse con
un poco de música; el ruido blanco, es el más recomendable en este caso. Puedes
encontrar en Youtube o en cualquier otra plataforma digital.
Si tu niño tiende a levantarse porque le da miedo la oscuridad, puedes dejar una luz tenue en el baño, o una de esas lámparas de luz suave cerca de su cama, y no olvides las “armas interestelares” a su alcance
para espantar a los monstruos que pudiesen vivir
bajo la cama o en el armario.
5.- Acompaña siempre a tu hijo
Si tu hijo ya es grandecito, los
recordatorios a lo largo de la noche ayudaran a reforzar la rutina a la de
acostarse. Comienza por recordarles durante la cena la secuencia de eventos:
“Primero, vamos a comer, luego si quieres podemos jugar un juego, después la
hora del baño y el pijama, y antes de la cama nos cepillamos. Te leeré un
cuento y luego nos iremos a dormir”. Dale algunas opciones para que elija entre
qué pijama ponerse o qué libro quiere leer, así lo conviertes en parte del
proceso y se introduce cierta independencia.
Para quienes son religiosos,
agradecer y rezar una oración antes de acostarse y al levantarse, también ayuda
a tener una mejor disposición.
Como cualquier
rutina, la practica hace al maestro. Trata siempre de ser comprensivo para que
la hora de acostarse sea lo menos estresante posible. Anima a tu hijo a creer
en él y que tú siempre estarás allí cuando te necesite.
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