¿Cómo ayudar a tu hijo a superar sus miedos al visitar a un pediatra?
Dr. Stefano Pozzobon
12/06/2022
Para muchos niños, una visita al médico es
una experiencia cargada de ansiedad. Muchos pediatras tratan de aliviar
este estrés haciendo que sus consultorios sean lo más cómodos posible, y siempre
están llenos de juguetes, imágenes y sonidos que parecen nuevos, exóticos y
extraños para la mente de un niño. Afortunadamente, hay una serie de cosas
que puedes hacer para minimizar el impacto en la psique de tu hijo.
Sé abierto y honesto
La expectativa de una inmunización a
menudo es más dolorosa que la aguja misma, pero los padres no saben cómo va a
reaccionar el niño durante esta experiencia. Cuando tu hijo esté
preocupado porque en su visita al pediatra haya una inyección o un pinchazo de
sangre, hazle saber que es una posibilidad si así lo fuese, y asegúrale que no
hay nada de qué preocuparse.
Prepara a tu niño pequeño para la visita
tratando la oportunidad como un ejercicio de aprendizaje. Leer antes
libros, cuentos o participar en juegos de roles puede ayudar a eliminar lo
místico de la experiencia. Muéstrale cómo funcionan los instrumentos
comunes ayudándote con otros instrumentos caseros si no tuvieses el juguete
indicado: estetoscopios, otoscopios y balanzas, y luego déjalos practicar con
sus juguetes. Si los niños saben qué esperar y entienden mejor el
razonamiento detrás de esto, estarán menos inclinados a tener miedo.
Establece
una buena relación con tu pediatra
Tú sabes que tu pediatra se preocupa por
el bienestar de tu hijo, pero él o ella puede parecer un extraño más para tu
hijo. Consulta con tu médico para encontrar un enfoque que ayude a crear
un vínculo. Cuando tu pediatra está familiarizado con los intereses de tu
hijo, puede ayudarse a establecer una conexión que lo tranquilice. Si
crees que a tu hijo le pudiese incomodar o causar miedo “la bata”, puedes
hablar con el médico a ver si está dispuesto a vestirse con ropa más
informal. Muchos pediatras (me incluyo entre ellos) no usan bata por esta
razón.
Estar presente durante la consulta
Eres la autoridad más importante en la
vida de tu hijo y tu presencia durante la visita al pediatra puede contribuir
en gran medida a aliviar su estrés. En lugar de depender de un miembro de
la familia, asegúrate de estar presente durante la consulta. Debes
expresar un comportamiento tranquilo y transmitir una presencia tranquilizadora;
esto emitirá señales que pueden ayudar a que tu hijo se sienta cómodo. Además,
quien más que tú para saber lo que le sucede a tu hijo; aunque le expliques
muchas veces los acontecimientos a un familiar, la mayor parte del tiempo hay
información que se olvida, que se trasgrede o que se malinterpreta.
Sé sincero
No saben la
importancia que tiene la veracidad y la sinceridad de la información aportada
al momento de una consulta para poder detectar cualquier anomalía o patología.
Como bien dicen, a veces faltan piezas para poder armar el rompecabezas. Por
ejemplo, si tu hijo no come bien o tiene una alimentación monótona, y le dices
al pediatra lo contrario, va a ser difícil encontrar una relación entre sus
deficiencias nutricionales y el hecho de que no gane talla y peso. Por el
contrario, va a pensar en que hay algo malo a nivel orgánico.
Importancia de la
consulta regular
Recuerda que todos los niños y adolescentes necesitan un
control pediátrico regular, para su control de niño sano. En los menores de un
año, se recomienda una visita mensual, de ser posible, y después del año, una
visita semestral o anual. Esto es favorable para saber si tu hijo está
desarrollándose de acuerdo a su edad, así como para detectar tempranamente
anomalías y trastornos del neurodesarrollo y poder actuar a tiempo.
Por otra parte, si tu hijo visita al pediatra solo cuando
está enfermo o cuando le pasa algo malo, puede asociarnos con dolor o con
experiencias negativas. En cambio, si acudes a sus controles pediátricos con
regularidad, habrá recuerdos positivos de nosotros y esto nos ayuda a evitar
malos ratos en la consulta.
Por último y muy importante, por favor nunca amenaces a tu
hijo con que el pediatra lo va a lastimar como forma de castigo en situaciones
desfavorables. El pediatra es tu mejor aliado en la salud y el bienestar de tu
hijo.

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