5 preguntas sobre los hábitos alimenticios de tu hijo.
Dr. Stefano Pozzobon
04/06/2022
Los padres a menudo se preocupan por
el desarrollo de sus hijos. Parte de esto incluye sus hábitos y
preferencias alimentarias. Para ayudar a aliviar sus preocupaciones y
comprender los problemas comunes del desarrollo, aquí hay cinco preguntas que
deben hacerse sobre la alimentación de sus hijos.
1) ¿Mi hijo está comiendo lo suficiente?
Como padre, tu trabajo es asegurarte
de que tu hijo se desarrolle de manera saludable y la alimentación es un pilar
fundamental en esta cadena. Es normal preocuparse porque que tu hijo no
obtenga los nutrientes que necesita para crecer, pero los niños son más que
capaces de saber cuándo tienen hambre o no. No te preocupes de más, a menos de
que tu médico te diga que tu hijo no está recibiendo los nutrientes que
necesita, y eso se ve reflejado en su salud en general. Debes recordar que a la
hora de comer es mejor calidad que cantidad.
2) ¿Mi hijo come demasiado?
Del mismo modo, los padres a menudo
se preocupan de que su hijo pueda estar desarrollando una relación poco saludable
con la comida que podría conducir al sobrepeso y la obesidad. Esto es
comprensible, debido a que la obesidad infantil alcanza un asombroso 17% en Los
Estados Unidos. Una vez más, a menos que el pediatra de tu hijo haya expresado
su preocupación por el peso de tu hijo, no hay necesidad de
preocuparse. Los niños vienen en todas las formas y tamaños y varían en
sus apetitos. Especialmente si tu hijo participa en actividades físicas con
frecuencia, su apetito puede ser mayor debido al gasto energético; es
completamente normal. Recuerda que tus hijos están en constante
crecimiento y necesitan alimentos para apoyar su desarrollo.
3) ¿Cómo puedo lograr que mi hijo coma alimentos más saludables?
Los niños pequeños necesitan
carbohidratos y ácidos grasos para su cerebro y su cuerpo en
desarrollo. Sin embargo, si te preocupa que tu hijo tienda a comer papas
fritas en lugar de zanahorias, no estás solo. Los niños, al igual que los
adultos, son golosos, y es normal que prefieran postres, harinas y papas fritas
en lugar de zanahorias. Si notas que la dieta de tu hijo se basa
principalmente en alimentos ultraprocesados, intenta comprar refrigerios
saludables y excluye o reduce de tu compra aquellos alimentos sin ningún aporte
nutricional para que tu hijo tenga menos opciones poco saludables. Lo que come
en casa y lo que lleva en su lonchera, depende exclusivamente de ti.
Pero no hay necesidad de preocuparse
por un postre de vez en cuando. Los alimentos poco saludables no son la mejor
opción en la dieta diaria, pero si no puedes excluirlos totalmente, te
recomiendo consumirlos con moderación, a menos que tengan un régimen
alimenticio especial, el cual debes seguir de la mejor manera.
4) ¿Está bien que mi hijo no quiera probar alimentos nuevos?
Una de las premisas en la
alimentación infantil es ofrecer la mayor cantidad de alimentos frescos y aptos
a los niños antes de los 2 años, de acuerdo a las posibilidades de los padres y
a la región en que se encuentren. También es bueno ofrecer aquellos alimentos que
no son del agrado de los padres, pero con un alto valor nutricional. ¡Eso sí,
que tu hijo no te escuche o vea refunfuñando porque no te gustan las berenjenas
o el célery, porque no puedes ofrecerle algo que él sabe que sus padres no
comen!
Es importante que sepan para los
niños entre los 3 y los 5 años es más importante jugar, ver televisión que
comer, así que debes coordinar las rutinas y tiempos. Asimismo, es bueno que
sepas también que en estas edades los niños pueden tener anorexias
transitorias, esto quiere decir que un día entero pueden estar solo con una
comida, así que tranquilos al día siguiente el apetito debe regresar, esto es
completamente normal.
5) ¿Qué sucede si yo, como padre, tengo mis propias dificultades para comer o con mi peso?
Los adultos de la sociedad actual se
ven afectados por expectativas culturales poco realistas para mantener un
determinado estereotipo corporal. En momentos de estrés, algunas personas
tienden a regular sus emociones a través de la restricciones, o por el
contrario, comer en exceso, así como otros comportamientos poco saludables
relacionados con la comida y el ejercicio. Los padres siempre se preguntan
cómo sus propias preocupaciones, hábitos y desafíos afectan sus interacciones
con sus hijos. Si tus preferencias alimenticias o la forma en que piensas
sobre tu cuerpo te hacen sentir inseguro sobre cómo ayudar a tu hijo a probar
nuevos alimentos, comer saludable y consumir alimentos en cantidades adecuadas,
¡tranquilo no estás solo! comunícate con tu pediatra y busca su consejo.
Los padres deben preocuparse por sus
hijos y en especial por fomentar el desarrollo de hábitos alimenticios
saludables y de que tengan un estilo de vida saludable, así como una buena
relación con su imagen corporal. Recuerda que todo lo que comemos influye no
solo en el peso, sino también en la mente y en la salud en general. Como diría
Hipócrates "somos lo que comemos". Con estas buenas intenciones, ¡ya
estás en el camino correcto!


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